
Con sus inconfundibles hojas en forma de abanico y una historia que se remonta a millones de años, el Ginkgo biloba es una de las especies vegetales más extraordinarias del planeta. Se lo conoce como el “árbol inmortal” o “fósil viviente” por su enorme longevidad y resistencia, aunque esos nombres son, naturalmente, simbólicos.
Sus hojas también se utilizan desde hace siglos con fines medicinales y actualmente los extractos de ginkgo se comercializan en numerosos países para la memoria, la circulación y otras funciones. Sin embargo, una cosa es su uso tradicional y otra lo que ha podido demostrar la ciencia.
¿Qué propiedades tiene realmente el Ginkgo biloba? ¿Sirve para mejorar la memoria? ¿Puede tomarlo cualquier persona? Esto es lo que se sabe actualmente.
Qué vas a encontrar en esta nota:
Qué es el Ginkgo biloba
El Ginkgo biloba es un árbol originario de China y la única especie viva del género Ginkgo. Los registros fósiles muestran que árboles muy similares existían hace más de 200 millones de años, antes incluso de la aparición de muchas de las plantas que hoy conocemos.
Por esta razón suele describirse como un “fósil viviente”. El Royal Botanic Gardens de Kew señala que es el único sobreviviente de un antiguo grupo de árboles que convivió con los dinosaurios y que algunos ejemplares pueden alcanzar edades extraordinarias: el más antiguo registrado ronda los 3.500 años.
Además de cultivarse como árbol ornamental en muchas ciudades del mundo, las hojas del ginkgo se utilizan para producir extractos destinados a medicamentos herbales y suplementos.
Propiedades del Ginkgo biloba: qué dice la ciencia
Durante décadas, al Ginkgo biloba se le atribuyeron efectos sobre la memoria, la circulación, la ansiedad, el vértigo, el tinnitus y numerosas enfermedades. Pero la evidencia científica disponible no respalda por igual todos esos usos.
El Centro Nacional de Salud Complementaria e Integral de Estados Unidos (NCCIH) señala que se han realizado numerosos estudios sobre el ginkgo, pero que no existe evidencia concluyente de que sea eficaz para tratar ninguna enfermedad en particular. Algunos resultados son prometedores en determinadas situaciones, pero otros beneficios populares no han podido demostrarse.
Ginkgo biloba para la memoria
Es probablemente su uso más conocido. Los suplementos de ginkgo suelen promocionarse para mejorar la memoria, la concentración y la agilidad mental.
Sin embargo, en personas sanas no hay pruebas sólidas de que tomar ginkgo mejore la memoria o el rendimiento cognitivo. Tampoco se ha demostrado que pueda utilizarse para prevenir la demencia o la enfermedad de Alzheimer. Grandes estudios realizados en adultos mayores no encontraron una reducción del riesgo de desarrollar demencia entre quienes tomaban ginkgo.
Esto es importante porque durante años el ginkgo fue presentado como una especie de “vitamina para el cerebro”. La evidencia actual no permite afirmarlo.
Ginkgo biloba y demencia: una diferencia importante
El panorama es algo distinto cuando se estudia a personas que ya tienen demencia. Una importante revisión Cochrane publicada en febrero de 2026, que evaluó 82 estudios y más de 10.600 participantes, encontró que en personas con demencia el ginkgo podría producir pequeñas o moderadas mejoras a corto plazo en la función cognitiva, el estado general y algunas actividades de la vida diaria.
Pero los investigadores también advierten que los resultados entre estudios fueron muy diferentes y que todavía existe incertidumbre sobre la magnitud real del beneficio.
En personas con deterioro cognitivo leve, en cambio, el ginkgo probablemente produce poca o ninguna mejoría en la cognición o las actividades cotidianas.
La Agencia Europea de Medicamentos (EMA) reconoce determinados preparados estandarizados de extracto seco de hoja de ginkgo para mejorar el deterioro cognitivo asociado con la edad y la calidad de vida en adultos con demencia leve. Esto no significa que cualquier infusión, suplemento o extracto de ginkgo tenga el mismo efecto.

¿El Ginkgo biloba mejora la circulación?
Otro de sus usos tradicionales está relacionado con la circulación sanguínea. La EMA reconoce el uso tradicional de determinados preparados de hoja de ginkgo para aliviar síntomas como pesadez en las piernas o sensación de manos y pies fríos asociados con problemas circulatorios menores, siempre después de que un médico haya descartado enfermedades importantes.
Eso es diferente de afirmar que el ginkgo “limpia las arterias”, reduce el colesterol o controla la presión arterial.
De hecho, el NCCIH indica que las investigaciones disponibles no han demostrado que sea útil para tratar la hipertensión ni para prevenir enfermedades cardiovasculares.
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¿Sirve para el vértigo, la ansiedad o el tinnitus?
Existen pequeños estudios que han analizado el Ginkgo biloba para problemas como ansiedad, vértigo, síndrome premenstrual y algunos trastornos psiquiátricos.
En ciertos casos se observaron posibles beneficios, pero la cantidad y calidad de la evidencia todavía son insuficientes para considerar al ginkgo un tratamiento probado.
En el caso del tinnitus o zumbido de oídos, uno de sus usos populares más difundidos, la evidencia disponible no demuestra un beneficio claro. Algo similar ocurre con la esclerosis múltiple. Por eso no debería utilizarse como sustituto de un tratamiento médico indicado para estas enfermedades.
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Cómo se consume el Ginkgo biloba
El ginkgo se comercializa principalmente en forma de extractos de hojas, cápsulas, comprimidos y preparados líquidos. Aquí existe una distinción importante: gran parte de los estudios científicos se realizaron con extractos estandarizados, cuya concentración y composición están controladas. No puede asumirse que una infusión preparada con hojas de ginkgo produzca los mismos efectos.
Tampoco existe una dosis universal que pueda recomendarse para cualquier persona y cualquier objetivo. La dosis depende del tipo de extracto, su concentración, la indicación y las características del paciente.
Si se utiliza un preparado medicinal o suplemento, conviene respetar la dosis indicada por el fabricante o por el profesional de salud y verificar que el producto esté autorizado por la autoridad sanitaria correspondiente.

Té de Ginkgo biloba: ¿es lo mismo que tomar un extracto?
No. Las infusiones preparadas con hojas de ginkgo tienen una concentración y una composición mucho menos predecibles que los extractos estandarizados utilizados en los principales ensayos clínicos.
Por ese motivo, no es correcto trasladar automáticamente a un té de ginkgo los posibles beneficios observados en estudios realizados con preparados farmacéuticos específicos. Además, siempre es importante tener en cuenta que “natural” tampoco significa necesariamente inocuo.
Contraindicaciones del Ginkgo biloba
Los extractos de hoja de ginkgo suelen ser bien tolerados por muchos adultos, pero pueden provocar dolor de cabeza, mareos o molestias gastrointestinales.
Uno de los puntos que requiere mayor atención es su posible efecto sobre la coagulación. El ginkgo puede aumentar el riesgo de sangrado, particularmente en personas que utilizan medicamentos anticoagulantes como la warfarina. También puede interactuar con otros fármacos.
Por ese motivo, las personas que toman medicación regularmente deberían consultar a un médico o farmacéutico antes de incorporarlo.
El NCCIH también advierte que su seguridad durante el embarazo no está bien establecida y que podría aumentar el riesgo de sangrado alrededor del parto. La información sobre su uso durante la lactancia es insuficiente.
Cuidado con las semillas de ginkgo
Las hojas y las semillas no son lo mismo. Las semillas frescas de Ginkgo biloba pueden ser tóxicas y no deben consumirse crudas. También se han registrado efectos adversos graves después de ingerir semillas tostadas en cantidades importantes.
Esto es especialmente relevante porque en algunos países asiáticos las semillas forman parte de determinadas preparaciones culinarias tradicionales.
Por qué llaman al ginkgo “el árbol inmortal”
El apodo tiene más fundamento botánico que médico. Investigadores han tratado de entender por qué estos árboles pueden vivir durante tantos siglos. Un estudio que examinó ejemplares de Ginkgo biloba de entre 15 y 667 años encontró que incluso los árboles muy antiguos mantenían una elevada capacidad de defensa y no mostraban en determinados tejidos algunos de los patrones característicos de senescencia observados en otros organismos.
Los árboles más viejos sí presentaban cambios relacionados con la edad, pero mantenían activos numerosos mecanismos de defensa frente a enfermedades y estrés ambiental.
Eso no significa que sean verdaderamente inmortales. Un ginkgo puede morir por enfermedades, incendios, rayos, sequías, daños físicos o acción humana. Pero su extraordinaria capacidad para sobrevivir durante siglos explica la fascinación que genera esta especie.

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Los ginkgos que sobrevivieron a Hiroshima
La resistencia del árbol quedó además asociada a uno de los acontecimientos más dramáticos del siglo XX.
Cuando la bomba atómica explotó sobre Hiroshima el 6 de agosto de 1945, numerosos árboles quedaron destruidos. Sin embargo, algunos ejemplares de Ginkgo biloba sobrevivieron.
La propia ciudad de Hiroshima mantiene un registro de árboles afectados por la explosión que continúan vivos. Entre ellos hay un ginkgo situado a aproximadamente 1.120 metros del hipocentro, que conserva incluso cicatrices producidas por la bomba y continúa dando semillas.
Esa historia contribuyó todavía más a convertir al ginkgo en un símbolo internacional de resistencia, supervivencia y longevidad.
Entonces, ¿para qué sirve el Ginkgo biloba?
El Ginkgo biloba es una de las plantas medicinales más investigadas, pero también una de las que acumula más afirmaciones exageradas. La evidencia actual sugiere que determinados extractos estandarizados podrían ofrecer beneficios modestos en algunas personas con demencia leve, mientras que no está demostrado que mejoren la memoria de personas sanas ni que prevengan el Alzheimer.
Tampoco existe evidencia suficiente para recomendarlo como tratamiento de la hipertensión, el colesterol alto, el tinnitus, la esclerosis múltiple u otras enfermedades para las que suele promocionarse.
Su historia botánica, en cambio, resulta indiscutiblemente extraordinaria: una especie que existe desde hace más de 200 millones de años, puede vivir durante milenios y cuyos ejemplares han sobrevivido incluso a circunstancias extremas.
Quizá allí esté la verdadera razón por la que el Ginkgo biloba sigue mereciendo el sobrenombre de “árbol inmortal”.
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