Mindful eating: en qué consiste la alimentación consciente

Comer usando los sentidos y la conciencia permite, entre otras cosas, que una persona pueda diferenciar el hambre real del hambre emocional

Un estudio de la Universidad de Cornell demostró que la gente subestima la cantidad de decisiones que toma a diario en relación con la comida (alrededor de unas 200) y el impacto del ambiente a la hora de elegir o preferir alimentos. Es decir, come casi sin darse cuenta. Por qué la clave para tener un peso saludable puede estar en el mindful eating. Qué es y cómo practicarlo.

El mindful eating propone llevar la atención plena a la nutrición para aprender a escuchar nuestras emociones, nuestras ideas y sensaciones corporales para alimentarnos de forma más saludable e, incluso, para bajar de peso

Qué es el mindful eating

La “alimentación consciente” (o mindful eating) es una técnica que consiste en comer tratando de reconocer los aspectos físicos y emocionales que genera la comida o el lugar en el que estamos comiendo. Implica alimentarnos conscientes de las propias señales de hambre y saciedad y utilizando todos los sentidos para poder decidir qué, cuándo y cuánto comer.

Un estudio de la Universidad de Cornell demostró que la gente subestima la cantidad de decisiones que toma a diario en relación con la comida (alrededor de unas 200) y el impacto del ambiente a la hora de elegir o preferir alimentos.

Como decimos en la filosofía “No Dieta”: no hay alimentos prohibidos, lo importante es el equilibrio entre necesidad y placer.

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Claves del mindful eating

Comer usando los sentidos y la conciencia permite, entre otras cosas, que una persona pueda diferenciar el hambre real del hambre emocional, que está al servicio de no percibir emociones como el aburrimiento o la ansiedad.

En definitiva, el mindful eating consiste en escuchar las sensaciones corporales: escuchar y sentir el cuerpo y la mente mientras comemos. Prestar atención a las señales de hambre y saciedad, para nutrirnos, sentirnos saludables y satisfechos, física y emocionalmente.

Es una invitación a aprender a distinguir el hambre fisiológico del hambre emocional, para detectar los diversos desencadenantes psicoemocionales que nos llevan a recurrir a la comida, aun sin hambre, aún estando ya saciados físicamente.

¡Comer rico es un derecho! Si sentimos la necesidad de comer un helado o un rico chocolate, el secreto es hacerlo sin culpas cuidando solo la porción. Porque si volvemos cotidiano lo más deseado, todo se vuelve controlable y, nuestro peso, estable.

Para que la comida no sea un trámite, un buen consejo es tratar de saborear cada uno de los bocados tratando de preguntarnos si realmente se trata de hambre. Esa simple acción puede ayudarnos a auto regular la ingesta sin someternos a dietas extremas, de esas que fracasan y se vuelven un boomerang y que nos llevan a pesar más que antes de comenzarla. La clave está en ser flexibles.

Dieta baja en carbohidratos

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¡Comer rico es un derecho! Si sentimos la necesidad de comer un helado o un rico chocolate, el secreto es hacerlo sin culpas cuidando solo la porción. Porque si volvemos cotidiano lo más deseado, todo se vuelve controlable y, nuestro peso, estable.

  •  Dra. Mónica Katz. Médica especialista en nutrición. Directora del Centro Dra. Katz, de la Carrera de Especialista en Obesidad y del Posgrado en Nutrición de la Universidad Favaloro.

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