
Tenemos todo para eliminarla, olvidarla y disfrutar de una amenaza menos para la salud humana. Pero no: pudiendo erradicarla, crece. Se expande, enferma, mata. El sarampión, una enfermedad que se puede evitar con una simple vacuna, volvió y avanza en todos los continentes. Puede causar ceguera, inflamación cerebral e incluso muerte: ya se cobró un centenar de vidas en poco más un año y hay decenas de miles de casos en el mundo. Sin embargo, seguimos sin reaccionar.

Según cifras de la Organización Mundial de la Salud (OMS), en 2024 se calcula que murieron alrededor de 95,000 personas por sarampión en el mundo, principalmente niños menores de cinco años, a pesar de la existencia de una vacuna eficaz.
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Sarampión en 2026: cifras que alertan al mundo
El sarampión volvió a encender alarmas sanitarias a nivel global. Según los últimos datos consolidados de organismos internacionales de salud, en 2024 se estimaron alrededor de 95.000 muertes por esta enfermedad, la mayoría en niños menores de cinco años. En 2023 se habían registrado más de 10 millones de casos en todo el mundo, con brotes activos en todas las regiones. La causa principal no es la falta de vacuna (que es segura y eficaz), sino la caída en las coberturas de inmunización en distintos países.
En América, la situación es especialmente preocupante. Durante 2025 se confirmaron casi 15.000 casos y 29 muertes en la región, lo que representa un aumento exponencial respecto al año anterior. Estados Unidos superó los 2.000 casos en 2025 (el nivel más alto en más de tres décadas), mientras que México reportó más de 6.400 contagios en el mismo período. En Europa también se registró circulación activa del virus, con miles de casos notificados, aunque con tendencia a la baja en comparación con el pico previo.
Los especialistas coinciden en un punto clave: el sarampión es una enfermedad altamente contagiosa que puede provocar complicaciones graves como neumonía, encefalitis (inflamación cerebral), ceguera e incluso la muerte. Para evitar brotes se requiere una cobertura de vacunación superior al 95%. Cuando ese umbral baja, el virus encuentra terreno fértil para propagarse. Por eso, el resurgimiento actual no es casual: es el reflejo directo de brechas en la inmunización y retrasos en los calendarios de vacunación tras la pandemia.
Tendencias por regiones
- Europa y Asia Central: En 2025 se reportaron 33 998 casos en 53 países de la Región Europea de la OMS (un 75 % menos que en 2024, cuando se habían registrado 127 412 casos), aunque la enfermedad sigue circulando.
- Américas (OPS): En 2025, la región notificó 14 891 casos confirmados de sarampión y 29 muertes en 13 países, un aumento de 32 veces respecto a 2024.
- México: En 2025 México registró más de 6 400 casos de sarampión; para enero–febrero de 2026 ya hay miles de contagios confirmados, con epicentros como Jalisco y varios fallecimientos vinculados al brote.
- España: El país cerró 2025 con 418 casos de sarampión, parte de una circulación creciente que llevó a la detección de transmisión comunitaria en Madrid en 2026.
- Estados Unidos: En 2025 se registraron más de 2 200 casos —el mayor nivel en más de 30 años— y los primeros meses de 2026 siguen mostrando cifras elevadas según los CDC.
Una enfermedad altamente contagiosa
El problema es que el sarampión es una enfermedad altamente infecciosa y se contagia con mucha facilita, a través del contacto con gotas de fluidos que la persona enferma expulsa cuando tose y estornuda.
Sus síntomas incluyen mucosidad en la nariz, estornudos (un estado similar al de la gripe), señales de que el cuerpo está luchando contra una infección (fiebre, cansancio, dolor muscular, pérdida de apetito), ojos irritados, manchas grises en la boca y manchas rojas en la piel.

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Estas últimas comienzan a aparecer cerca de la línea donde crece el cabello y luego se trasladan a la cabeza, el cuello y el resto del cuerpo.
La infección puede durar entre 7 y 10 días. Pero si bien la mayoría de la gente se recupera completamente, puede causar serias complicaciones y provocar la muerte.
No se trata de un simple salpullido: puede derivar en complicaciones serias como inflamación del cerebro, meningitis, ceguera y problemas hepáticos, solo por nombrar algunas
La razón principal detrás del incremento de los casos es una: la caída en las tasas de vacunación, originada en los movimientos antivacunas, en gran parte de los casos, y en la falta de acceso, como es el caso de Rumania o Venezuela.
La militancia antivacuna existe desde hace años, pero cobró fuerza hacia finales de los 90, cuando el gastroenterólogo británico Andrew Wakefield estableció —sin base ni fundamento— que había un vínculo entre la vacuna triple viral y el autismo, algo totalmente desmentido. Su investigación, que hoy está completamente desacreditada, fue publicada hace unos 20 años en la prestigiosa revista médica The Lancet, que luego se disculpó y las autoridades británicas le revocaron a Wakefield su licencia para ejercer la medicina.

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Recordemos: el sarampión se contagia con facilidad entre individuos susceptibles y puede ser muy grave, sobre todo para personas cuya salud es más vulnerable, como los bebés, las personas mayores y los que sufren alguna enfermedad crónica o cursan una patología. Vacunarse es un derecho y una responsabilidad social: no subestimes el riesgo y sé solidario. Es entre todos que superamos el problema.
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