Consejos para lograr este año los objetivos que querés alcanzar

Proponerse objetivos y verdaderamente cumplirlos. Consejos y herramientas del psicólogo Alejandro Schujman para alcanzar las metas.

"Todos los años igual, en diciembre soy superhéroe y en febrero un trapo de piso. Hago planes, me propongo objetivos, en la cima de la montaña. Invencible, así me siento. Después, todo se derrumba. De la cima al abismo y fracaso con todo éxito."

Aunque no hay pruebas de que sea de su autoría, a Albert Einstein se le adjudica la frase: "La insania es pretender que algo distinto nos suceda sin hacer nada diferente".

Y en la enorme mayoría de las situaciones, la sensación que describe el hombre de 40 años al que cito al inicio de la columna no tiene que ver con la locura.

Y explico, los seres humanos tenemos esta extraña tendencia de repetir lo que no entendemos. Lo lógico sería que si algo no quedó claro, se dilucide para después volver a intentarlo. ¿Cómo? Haciendo algo distinto.

Pero no. Vamos y vamos como quien lee en la puerta de vidrio el cartel de "tire" y sin embargo "empuja", una y otra vez, pretendiendo que la puerta modifique su estructura cuando solo se trata de: parar, observar, pensar, actuar.

Sí, así de sencillo.

Y los lectores dirán, si es tan sencillo, "¿qué hago que no lo hago?"

Y de esto se trata la vida.

Todos queremos más o menos lo mismo para nuestra existencia:

  • salud
  • trabajo digno y que nos genere pasión en la medida de lo posible
  • amar y ser amados
  • morir de viejos durmiendo plácidos (para esto deberemos cuidar nuestro cuerpo como todos sabemos que debemos hacerlo)
  • y calma, sobre todo, calma.

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Lista de pendientes

Entonces, ¿por qué ejercemos el arte de complicarnos la vida?

Debería ser sencillo, y no lo es.

Levante la mano quien tiene en su haber 4 de estos 5 puntos. Veo pocas manos levantadas. Y creo saber algún por qué. No se trata de que quieran cosas distintas.

Tenemos hombres y mujeres dos fuerzas opuestas que operan dentro de nuestro aparato anímico: impulso de vida vs. impulso de muerte, Eros vs Tanatos, el ying y el yang.

Desde el psicoanálisis a esta parte ha quedado claro que las contradicciones nos habitan.

"Tendría que cuidarme con las comidas, bajar de peso y así lograr estar como quiero estar"

"Tengo que salir de esta relación que me está haciendo daño"

"Tengo que dejar de procrastinar (estos raros verbos nuevos) y hacer las cosas de una buena vez"

Etcétera, etcétera. Todos tenemos una lista de "tengo" que no logramos ejecutar a tiempo y según nuestra voluntad. Y entonces los tiempos de balances son tiempos tiranos y crueles. Nos angustiamos, nos enojamos con nosotros mismos.

Tirarse a la pileta

Entramos en un efecto de tiempo de marmota. Tiempo cíclico que no entendemos pero padecemos. Nos sentimos como los niños cuando están al borde la pileta, los pies tocando el agua, pero no entran. Y en esos casos es ¡a la una, a las dos, y a las tres!

Una vez que estamos en el agua, al principio todo es frío y después, disfrute, mucho disfrute. El cuerpo se acostumbra y es todo placer. Luego, cansancio y relax.

Y así transcurre el ciclo de animarse y salir a los pequeños o grandes desafíos que la vida plantea.

¿Por qué fracasamos cuando fracasamos en los intentos fallidos una vez y otra vez?

¿Cuáles son los patrones que se repiten para que las cosas no salgan como deseamos?

Enumero los principales:

1. El autoboicot

La profecía autocumplida que se despliega desde las convicciones más ocultas de que vamos a fracasar, entonces "sin querer queriendo", como dice Chespirito, haremos lo preciso y necesario para que las cosas vayan exactamente al revés de lo que planeamos.

Si queremos amor del lindo en una relación haremos lo necesario para que todo salga mal boicoteando sin entender por qué hacemos lo que hacemos.

Después diremos a nuestros amigos y analista: "A mí siempre todo me sale al revés". Y pensaremos que el mundo complota en nuestra contra.

Y no es el universo, somos nosotros mismos.

2. La repetición de lo no aprendido

Lo he dicho en otras oportunidades, hay dos caminos en los senderos del vivir. O entendemos lo que nos ha pasado, elaboramos y avanzamos en el circuito del vivir, o vamos por la vida sin saber por qué nos sucede lo que nos sucede. Si no entendemos, repetimos y repetimos en un círculo vicioso.

3. Viejos fracasos que pesan

Arrastramos como grilletes aquellas cuestiones que no pudimos procesar. Aquellos golpes que nos duelen todavía, aquellas cicatrices abiertas. Nos duelen tanto que nos encerramos y nos defendemos como si las amenazas estuvieran aún presentes.

Y levantamos murallas innecesarias. Y nos perdemos lo bueno por venir. Lo bueno por vivir, la posibilidad de ir tras lo que queremos lograr.

Y en este caso la maravilla de ser quienes queremos ser, haciendo lo que deseamos sin trabas que nos lo impidan (trabas que ejecutamos nosotros mismos, claro está).

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Sacar pendientes de la lista, como sea

Una paciente definió mi estrategia terapéutica una vez como "El método Schujman". No pretendo adjudicarme tal mérito de construir un método, pero explico muy sencillamente de qué se trata.

Todos tenemos pendientes que dejamos para mañana, una vez, otra vez y otra vez. Por motivos que desconocemos, pero padecemos. Sufrimos, nos enojamos y el tiempo pasa. Y la vida es larga, pero no tanto.

"Voy a decirle tal cosa, voy a llamar a tal, voy a sacar ese turno..."

Me decía esa paciente hace años. Entonces la interpelé: "Ahora mismo, en este momento, sacás el turno, mandás ese mensaje, y le decís a cuál que después tenes que llamarla".

¿Ahora, en tiempo de sesión?, me preguntó. "Claro que sí -respondí-, prefiero que usemos cinco minutos y ya lo hiciste y no esperar 20 sesiones y que sigas sin hacerlo. Lo harás sin entender porque NO lo hacías. Y con el tiempo iremos desentrañando, pero con las cosas hechas."

Y así fue. Y resolvió en 5 minutos debates agotadores y conversaciones internas interminables.

En definitiva: las cosas son más sencillas de lo que parecen, nosotros las complicamos.

Entonces veamos qué podemos hacer para que el pensar, el sentir y el hacer estén alineados.

Caja de herramientas

1) Pongamos objetivos pequeños

Si pensamos muy alto, no llegamos, nos frustramos y caminamos para atrás. Pasito a pasito y estaremos cada vez más cerca de nuestro objetivo.

2) Dejemos nuestro orgullo de lado, pidamos que nos ayuden

A veces las palabras o el empuje que no tenemos pueden venir desde el afuera. Y dejemos el orgullo de que cada uno tiene sus cosas, porque nosotros somos parte de la vida de quienes nos quieren, así como nuestros afectos son parte de la nuestra. Y así como no dudaríamos en ayudarlos, lo mismo podemos esperar del otro lado.

3) Tengamos claro el punto de atasco​

Tratemos de identificar en qué momento del proceso de cambio fue el principio del enredo y pongamos ahí la lógica adjudicada a Albert Einstein. Les digo a mis pacientes: tratá de seguir lo que te pasa como si fuera un hilo, buscá en qué parte de la trama se enredó. Con qué tiene que ver lo que no podés lograr, y ahí desandamos y desanudamos.

4) Ver qué depende de nosotros y qué no y colocar cada cosa en uno de esos dos cajones imaginarios.

Si queremos cuidar nuestra salud, en el primer cajón pondremos el comprometernos a cuidar nuestra dieta, realizar actividad física, pedir ayuda para lograr la voluntad que a veces nos falta. En el segundo cajón: si tenemos días de lluvia no podremos salir a entrenar.

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Si quisiéramos cambiar el auto, podremos poner en el primer cajón destinar una parte de nuestro ingreso a un ahorro que nos permita llegar al objetivo.

En el segundo, si la inflación nos achica el ingreso nuestra capacidad de ahorro se hará también menor.

No castigarnos por lo que no podemos y no depende de nosotros.

Subir nuestro umbral de frustración, pero también nuestra capacidad de intentar cosas nuevas para que algo diferente nos suceda.

El comienzo de año siempre es una buena oportunidad para empezar. En realidad, cualquier día en el que nos propongamos hacerlo es buen momento. Porque sabemos que no somos inmortales, porque sabemos que no tenemos tanto tiempo, porque podemos hacer algo mejor por nosotros mismos.

Entonces hagamos, entonces vivamos.

Crédito: Alejandro Schujman, psicólogo especializado en familias, autor de No huyo, solo vuelo: El arte de soltar a los hijos y Generación Ni-Ni.

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