
El running es una de las actividades más populares en el mundo, pero también una de las que más impacto genera en las rodillas. Si bien correr fortalece las piernas y el sistema cardiovascular, hacerlo sin la preparación adecuada puede provocar lesiones que limiten el rendimiento o incluso obliguen a dejar el deporte.
Running y rodillas: cómo cuidarlas y evitar lesiones
Al igual que para cualquier otra actividad física, al momento de encarar un entrenamiento tipo running es importante tener en cuenta algunos factores de índole general.
- Condición física. Es conveniente generar una “frecuencia”. Lo indicado es lograr cierta progresividad y, luego de un período de inactividad, como pueden ser las vacaciones, readaptar el cuerpo paulatinamente al entrenamiento. Los extremos no son buenos y el exceso de entrenamiento resulta muy negativo.
- Adecuada alimentación e hidratación. La insuficiencia de cualquiera de ellas predispone a sufrir lesiones musculares, tendinosas o articulares.
- Suficientes horas de descanso. El sueño es fundamental para cargar energía, y exigir al cuerpo cuando ésta se encuentran baja, favorece la aparición de lesiones.
- Conocimiento de la técnica del deporte. Es sumamente importante realizar esta actividad con buena técnica, un buen recurso es filmarse para examinarla y corregir los errores.
- Indumentaria apta. Se recomienda elegir, sobre todo, un calzado adecuado que tenga en cuenta la pisada del usuario en cada caso particular.
- Elongación y entrada en calor. Preparar el cuerpo para realizar la actividad es con ejercicios básicos que fortalezcan todos os grupos musculares, como cuádriceps, isquiotibiales, abdominales, gemelos, etc., es lo ideal.
- Elección de una buena superficie. Lo ideal es elegir una base de apoyo preferentemente plana. Realizar esta actividad en una superficie que presente pendientes o desniveles (como pueden ser la playa o el costado de la ruta), produce que uno de los miembros inferiores se desenvuelva como si existiera una diferencia de longitud, repercutiendo perjudicialmente en el equilibrio de todas las articulaciones.
Los SÍ y los No
Nunca
- Discontinuar la actividad. No hay que dejar de entrenar por períodos prolongados y retomar.
- Realizar la actividad con indumentaria improvisada
- Desarrollar running sin respetar las horas mínimas de sueño
- Excederse en la intensidad y/o frecuencia del entrenamiento, sobrecargando volumenes o acumulación de esfuerzos
- Practicar running en superficies inclinadas, con pendiente lateral (banquinas, orilla del mar, por ejemplo)
Siempre
- Realizar un control médico que conste de: análisis de rutina, electrocardiograma, ergometría de esfuerzo, y ecocardiograma si la historia clínica del paciente lo amrita. Esto incluye la edad, peso, y los antecedentes familiares.
- Realizar calentamiento antes de iniciar la actividad.
- Tener un estado óptimo de elongación, al menos en los grupos musculares del tren inferior.
- Hidratarse adecuadamente.
- Informarse sobre técnicas de running y estar en consciencia de ellas al realizar la actividad .
Fuente: Ricardo F. Soto. Especialista en ortopedia, traumatología y medicina del deporte del Sanatorio Modelo de Caseros.
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