Qué es el Bi Rads y qué significa en la mamografía

Muchas pacientes abren los estudios médicos cuando los retiran y más de una vez encuentran palabras que no saben decodificar. Ocurre, por ejemplo, con la mamografía y la ecografía mamaria. La doctora Adriana Bermúdez, Docente de la Facultad de Medicina UBA y Jefa de la Sección Ginecología Oncológica Hospital de Clínicas de Buenos Aires, aclara qué es el Bi Rads y qué significan sus valores.

Qué es el Bi-Rads y qué significa

Lo primero que debes saber es que el Bi-Rads es una herramienta de gestión que utilizan los médicos para organizar y redactar los resultados de la mamografía y ecografía mamaria. La sigla significa "Breast Imaging Report and Database System" (Reporte de imágenes de la mama y base de datos) y se utiliza para establecer diferentes grados de sospechas en hallazgos benignos, malignos y dudosos en los estudios mamamos.

Los especialistas en imágenes usan estos valores para definir el mismo juicio ante iguales hallazgos y redactar informes con una terminología comprensible y estandarizada

Consultada por Buena Vibra, la doctora Adriana Bermúdez aclara las dudas frecuentes:

Qué es el Bi Rads que aparece en los estudios mamarios

"Es una clasificación que utilizan los radiólogos mamarios de todo el mundo cuando informan los estudios mamarios, ya sea la mamografía, la ecografía o la Resonancia Magnética Nuclear (en algunas situaciones muy especiales te la pueden pedir). Todos los médicos la conocemos y entonces sabemos qué debemos aconsejarte ante ese diagnóstico", dice Bermúdez.

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Bi Rads: qué significa cada resultado

Hay 6 niveles de Bi Rads y cada uno tiene un valor predictivo estandarizado. Las clasificaciones del Bi Rad según el riesgo de cáncer:

  1. Bi Rads 4A: hallazgo con baja sospecha de cáncer (2 a 10%). Es muy probable que se trate de una lesión benigna.
  2. Bi Rads 4B: hallazgo con mediana sospecha de cáncer (10 a 50%). Es intermedio entre la probabilidad de benignidad y malignidad.
  3. Bi Rads 4C: hallazgo que arroja preocupación de cáncer (50 a 95%). Es muy probable que se trate de una lesión maligna y es importante profundizar estudios.

¿Cada cuánto hay que hacerse una mamografía?

La mamografía es una herramienta fundamental para la detección temprana y el diagnóstico del cáncer de mama. Es importante que sea digital por la calidad de las imágenes. En casos de estudios normales, se pide una mamografía anual después de los 40 años como estrategia de prevención, ya que el diagnóstico por imágenes puede detectar cáncer en un momento oportuno de su evolución y aumentar a más del 90% sus chances de curación.

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Es importante recordar que la mamografía y la ecografía son medios de prevención secundaria y que la secuencia mamográfica anual es clave para la detección precoz. Permite el diagnóstico de un cáncer pequeño, de apenas milímetros, con lo cual el tratamiento es más sencillo y la tasa de curación es altísima.

Un dato clave a tener en cuenta es que, en el supuesto caso de que la paciente registre antecedentes familiares con cáncer antes de la menopausia, es considerado un antecedente de alerta y requiere mayores cuidados y estudios antes de los 40 años.

Puedes ver más sobre qué es el Bi Rads y cómo interpretarlo en sitios especializados: Cancer.org.

Fuente: Prof. Dra. Adriana Bermúdez (MN 75920). Médica tocoginecóloga. Jefe Sección Ginecología Oncológica del Hospital de Clínicas de Bs. As.

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Microcalcificaciones mamarias: qué son y cuándo son riesgosas

El cáncer de mama es el más frecuente en la mujer. La mamografía posee un valor indiscutible como método de diagnóstico para el cáncer de mama, contribuyendo a la detección de lesiones subclínicas. Las microcalcificaciones mamarias son comúnmente un hallazgo mamográfico en mujeres asintomáticas. Constituyen las lesiones no palpables de la mama más frecuentes.

Microcalcificaciones mamarias: qué son

Las microcalcificaciones mamarias son depósitos de calcio en el espesor de la glándula mamaria que se aprecian en la mamografía como pequeños puntitos blanquecinos. Clásicamente se define como microcalcificación a toda aquella que mide en su diámetro máximo hasta un milímetro.

Las microcalcificaciones pueden ser benignas o sospechosas de malignidad según su tamaño, aspecto y distribución

Es importante saber si son de aparición reciente, observando y comparando con las anteriores mamografías de la paciente.

En la gran mayoría de los casos son la representación radiológica de procesos benignos inherentes a los distintos estadíos evolutivos por los que transcurre la glándula mamaria a lo largo de la vida. Así podemos encontrar calcificaciones de secreción láctea, depósitos de calcio en procesos de ectasia ductal, calcificaciones vasculares, cutáneas, fibroadenomas antiguos calcificados, etc. Otras veces, pueden constituir un cáncer en su fase temprana.

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Morfológicamente, las calcificaciones pueden adoptar diferentes formas y tamaños según su ubicación y fisiopatología: es así como pueden ubicarse aisladamente en la mama o agrupadas (y a su vez estos grupos contener desde dos hasta cientos de ellas).

Las benignas no requieren más pruebas diagnósticas complementarias; las probablemente benignas precisan de un seguimiento mamográfico a los 4/6 meses; y, las sugestivas de malignidad, hacen necesaria la biopsia.

En la mamografía se deben analizar las siguientes características:

1) Tamaño: Las superiores a 2 mms. se denominan macrocalcificaciones y suelen ser benignas. Por debajo de 1 mm. se denominan microcalcificaciones y, cuanto más pequeñas y agrupadas, más sospechosas son de malignidad

2) Morfología: Las calcificaciones malignas suelen ser heterogéneas en forma y tamaño, puntiagudas, anguladas, irregulares, en "coma", ramificadas y con forma de punto y raya. Las benignas suelen ser homogéneas, redondas y en ocasiones anulares y de centro claro.

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3) Número: Se considera que cuando hay cinco o más calcificaciones menores de 1 mm. en un área de 1x1 cm. de mamografía, existe sospecha de malignidad. Cuanto mayor es el número de calcificaciones en esa área, son más sospechosas de malignidad

4) Distribución: Las calcificaciones distribuidas de forma segmentaria, no al azar, son sospechosas e indicativas de biopsia.

5) Variación en el tiempo de las calcificaciones: Las calcificaciones malignas varían con el tiempo, en cuanto a sus características morfológicas y a su tootalidad. La estabilidad de las calcificaciones durante dos años, se consideran como benignas.

El Colegio Americano de Radiología , en 1993 publicó el Breast Imagin Reporting and Data Sistem (BI-RADS), que es usado en gran parte del mundo, y divide a las calcificaciones según su morfología y distribución, asignándoles así categoría de riesgo y probable etiología. Las categorías van del 0 al 6. Cada categoría tiene implicancias clínicas y terapéuticas.

Cuando la mamografía evidencia microcalcificaciones con sospecha de malignidad, para confirmar el diagnóstico es necesario el estudio histopatológico. Este se puede realizar a través de la Punción Histológica percutánea (Core Biopsia ó Mammotome), o bien a través de la Biopsia Radioquirúrgica, que se realiza en quirófano. Será el médico especialista el que defina el método a utilizar.

En el cáncer de mama el pronóstico está estrechamente ligado al momento de la detección, sabiendo que el diagnóstico temprano evita y disminuye en gran medida los procedimientos quirúrgicos radicales, atenúa la repercusión psíquica y sociofamiliar desencadenados de la propia patología. Por lo tanto, la mejor recomendación es la consulta periódica con el especialista.

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¿Debemos repensar la relación médico paciente en tiempos del Covid-19?

Cuando los médicos iniciamos nuestra formación psicológica en el pregrado, el primer concepto que nos enseñan es el de “empatía”. A menudo escuchamos este término pero, en el marco de una práctica profesional, es importante explorar algunas connotaciones. Vemos qué significa para un médico ser empático con sus pacientes.

No es una tarea fácil; es escuchar al paciente, quitarse imaginariamente el guardapolvo, cruzar el escritorio y ponerse en sus zapatos, visualizar la situación desde el otro lado, desde el lugar del que está recibiendo la noticia, buena o mala.

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Es decir, ubicarse en la óptica del paciente, esa persona que llega a la consulta con una historia personal, con los problemas de su vida cotidiana, un ser que juega distintos roles en el día a día, es mujer/hombre, madre/padre, hermano, trabajador, jefe, amigo…

El secreto más difícil de aprender en relación a la empatía es que la permanencia en los zapatos del paciente debe ser breve, el médico rápidamente debe volver al otro lado del escritorio, recolocarse el guardapolvo y asumir nuevamente el rol del que cuida, el que cuida con el saber y el afecto

Para poder ser empático es fundamental “escuchar” al paciente. ¡Y dijo escuchar y no oír! Escuchar significa dirigir todos mis sentidos hacia el otro, el que me está enviando un mensaje.

Por lo tanto, para escuchar a los pacientes, los médicos debemos estar atentos a todos sus lenguajes: el lenguaje hablado, sin dudas, es clave pero, ¿es el más importante? Después de más de treinta años de profesión he aprendido que la respuesta a esa pregunta es un rotundo NO. El lenguaje corporal es muy difícil de manejar conscientemente, convirtiéndose entonces en la verdadera expresión del alma.

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El médico debe saber leer ese lenguaje no verbal que se expresa a través de los gestos del rostro, la postura corporal, etc. Muchas veces las palabras se expresan en un sentido pero el lenguaje corporal lo hace en uno bien distinto, entonces... ¿A cuál de los dos debe creerle el médico? A ambos, el alma del paciente se comunica con nosotros por medio del lenguaje corporal y el cerebro lo hace a través del verbal.

Nuestros pacientes son cuerpos y almas, es decir, que un médico empático debe captar todos los mensajes que el paciente emite

Y aquí llegamos al motivo que me movilizó a escribir esta nota. Estamos en una situación sin precedentes: atravesamos una pandemia por COVID-19. Si interactuamos con nuestros pacientes en forma presencial, los mismos tienen medio rostro tapado por una tapabocas, barbijo, mascarilla o como nos guste llamarlo.

Si nos contactamos con ellos en forma remota, lo hacemos a través de la pantalla de algún dispositivo digital, la cual, la mayor parte de las veces, no nos permite ver al paciente de cuerpo entero.

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Estas nuevas circunstancias nos obligan a re-pensar nuestra forma de interactuar con nuestros pacientes, debemos re-aprender a leer el lenguaje no verbal. Otro aspecto importante en la relación médico-paciente es el contacto físico, el saludo a través del beso o un apretón de manos, el abrazo para consolar ente la adversidad o para celebrar un éxito terapéutico.

El COVID-19 nos obliga a no tocarnos, a mantenernos lejos del otro. Se plantea entonces la necesidad de re-aprender también la expresión de la contención, la protección, en definitiva de la “empatía”

Los seres resilientes aprovechan las adversidades para re-inventarse, convirtiéndose en personas nuevas, más fuertes, más sabias. El COVID-19 nos obliga y al mismo tiempo nos da, a los médicos, la chance de ser resilientes, de re-aprender cómo vincularnos con nuestros pacientes. 

El objetivo final de todo médico es cuidar a sus pacientes, cuidarles el cuerpo y el alma, escuchando lo que ambos tienen para decir. Seguiremos escuchando palabras, pero deberemos re-aprender a leer las miradas, que es una de las tantas cosas que esta pandemia vino a enseñarnos.

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Controles ginecológicos en tiempos de pandemia: cómo manejarse

Estamos viviendo tiempos distintos, inesperados, impensados. Tenemos que reorganizar absolutamente todo en nuestra vida, incluido el cuidado de nuestra salud ginecológica.

Puede ser que solamente necesites realizar tu control ginecológico una vez al año o quizá tu ginecóloga/o te pida que repitas estudios con mayor frecuencia, cualquiera sea el caso. Si tu fecha de control es en este momento, cuando estamos viviendo un aislamiento social obligatorio establecido por nuestras autoridades nacionales, seguramente no sepas cómo manejarte.

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En este momento la prioridad es cuidarnos de la pandemia causada por el COVID-19 y la mejor medida es quedarnos en casa y cumplir todas las indicaciones que recibimos a través de todos los medios de comunicación.

Los centros de diagnóstico, en general, han cancelado todos los turnos programados y solamente se están realizando estudios solicitados con carácter de urgencia. Por lo tanto, éste no es el momento de realizar tus controles ginecológicos y debés posponerlos hasta que esta situación se encuentre superada.

Debemos cooperar y reservar todos los recursos humanos o materiales de la salud para el cuidado de los posibles casos de COVID-19, que seguramente surgirán en las próximas semanas.

cancer de ovario

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Si sos una paciente que se encuentra, EN ESTE MOMENTO, realizando un tratamiento oncológico o si terminaste el mismo en los últimos seis meses, debés comunicarte con tu médico y preguntarle cuáles son los estudios que, en tu caso personal, no pueden esperar.

Si tenés dudas no dejes de contactarte con tu ginecóloga/o, que es quien conoce tu historia clínica individual y quien sabrá cómo deberías manejarte.

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Cáncer: diferencias entre medicina complementaria, alternativa e integral

Los pacientes oncológicos, ni bien reciben el diagnóstico, suelen recibir un montón de información, consejos y recomendaciones de todo tipo. Suele reinar la confusión. Por eso es importante arrojar luz desde una mirada seria, informada y responsable.

¿Cuál es la diferencia entre MEDICINA COMPLEMENTARIA Y MEDICINA ALTERNATIVA para los pacientes oncológicos? Ambas se refieren al empleo de todas las prácticas, productos o sistemas de cuidado que no se consideran “tratamientos standard”.

acupuntura como coayudante del tratamiento del cancer

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Medicinas complementarias

Las medicinas complementarias que suelen utilizarse como parte de la medicina integral por su eficacia y seguridad reconocidas son, entre otras:

1. Meditación
2. Técnicas de relajación
3. Acupuntura
4. Reflexología
5. Reiki
6. Aromaterapia y aceites esenciales
7. Esencias florales

Es más. Un dato interesante, que vale la pena compartir. ¿Sabés cuáles son las medicinas complementarias más utilizadas, según diversas encuestas realizadas a pacientes oncológicos? El rezo y las técnicas de sanación espiritual, cualquiera sea la creencia religiosa del paciente.

Si estás usando o estás pensando en usar alguna medicina complementaria o alternativa, no tengas miedo ni vergüenza: siempre consultalo con tu médico. Lo que te ayude y te haga bien, bienvenido. Sólo asegurate de que no estés corriendo ningún riesgo, de que sea seguro, y que acompañe el tratamiento. Jamás permitas que estafen tu esperanza.

 

 

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Mamografía o ecografía mamaria: para qué sirven y cuándo se piden

"La mamografía es molesta. ¿Puedo reemplazarla por una ecografía?" Es una pregunta que a diario las pacientes nos hacen a los ginecólogos. La respuesta es muy sencilla: NO.

Cuando tu ginecólogo te solicita estudios mamarios por control, cuando ya te revisó y el examen mamario es normal, él o ella te piden los estudios para ver si en algún lugar de la mama se está empezando a formar una lesión precancerosa o una maligna. Los ginecólogos sabemos bien que la mejor manera de poder curar a una paciente con cáncer de mama es diagnosticándolo lo antes posible.

Por eso, aunque vos te revises y no te toques nada en las mamas, aunque tu ginecólogo tampoco encuentre nada cuando te revise, los estudios son indispensables.

Las manifestaciones más precoces del cáncer de mama que se ven en la mamografía, son:

La ecografía es un complemento de la mamografía, cuando se observa alguna de las imágenes que mencionamos te la van a pedir para completar la evaluación.

Básicamente, la ecografía sirve para ver si un nódulo es sólido o líquido, cuánto mide y si tiene bordes netos o no.

Los nódulos sólidos son los que más nos interesan porque el cáncer de mama suele formar nódulos de ese tipo. Los nódulos líquidos (quistes) generalmente son benignos.

SIEMPRE tenés que hacerte mamografía y, si tu ginecólogo/a lo considera necesario, te va a pedir que además te hagas una ecografía.

Tu médico va a decidir a qué edad debés comenzar a hacerte los estudios según tus antecedentes personales y familiares. Y siempre que se palpe algo anormal se pide mamografía y ecografía.

Durante la lactancia es raro solicitar mamografía porque no se ve prácticamente nada, pero la ecografía sí puede realizarse.

Recuerda que los estudios de control pueden salvarte la vida.

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En primera persona: "Por qué elegí la ginecología oncológica"

"Terminé mi escuela secundaria cuando tenía 17 años. Era la mejor alumna de la clase así que todas las materias me resultaban interesantes. Tenía que decidir lo que sería por el resto de mi vida, no era fácil. Finalmente me decidí: sería odontóloga. Cuando le comuniqué a mi padre mi decisión, él dijo: ´De ninguna manera, vas a ser médica como tu hermana mayor, no vas a cuidar solamente la boca de tus pacientes, vas a cuidarles todo el cuerpo´.

Adriana-Bermudez

Puedo recordarme llorando todo un día. Finalmente, pensé: ´hagámoslo y una vez que termine haré lo que yo quiera´. ¡Y lo hice! Conseguí mi título de médica a los 23 años. Había estado en contacto con pacientes durante los últimos tres años de mi carrera y me había dado cuenta que cuidar todo el cuerpo de mis pacientes era grandioso. Por esos días todavía no había pensado en sus almas. Otra vez, era tiempo de decisiones. Había estado enseñando Anatomía por 5 años en la Facultad de Medicina, disecando cadáveres, así que yo sabía que, sin duda, quería ser una cirujana general. Pero, una vez más, alguien me hizo cambiar de idea. Uno de mis maestros me dijo: ´la cirugía es un mundo de hombres, si te conviertes en cirujana vas a ser solamente otra en el montón, eres demasiado buena para eso. Debes ser una obstetra y ginecóloga, entonces serás única!´

Como especialista en ginecología oncológico aprendí que el objeto de mi cuidado es un ser humano (cuerpo y alma), con diferentes roles: esposa, mamá, hermana, trabajadora, proveedora familiar y tanto más

Otra vez cambié de idea y completé mi residencia de cuatro años, y luego fui jefe de residentes por otro año. Para ese momento, tenía 28 años, realmente debía decidir lo que sería por el resto de mi vida. Fue la primera vez que pensé en cuerpos y almas. La Ginecología Oncológica era una de las secciones más importantes en mi Departamento. Durante mi residencia había tenido la oportunidad de estar en contacto con pacientes oncológicas y sus familias a diario. Había entendido que cuando sos un Ginecólogo Oncólogo debes cuidar el cuerpo de la paciente pero también su alma y a su familia. Esta fue la primera vez que tomé mi decisión completamente sola.

Cuando eres un Ginecólogo Oncólogo necesitas usar todos los conocimientos adquiridos durante la carrera, necesitas entender que el objeto de tu cuidado es un ser humano (cuerpo y alma) con diferentes roles: esposa, madre, trabajadora, hermana, proveedora familiar, etc.

Hoy me atrevo a decir que aquel día en que mi padre me dijo que no debía cuidarles solamente la boca a mis pacientes, dio por comenzado un largo camino que me condujo al punto en el que me encuentro ahora, feliz de ser lo que soy".

 

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